La alcaldesa, que no asiste a las procesiones, firmó un decreto para que su número dos, la socialista Sagrario Martínez, pudiese ocupar un puesto institucional preferente
La procesión del Cristo del Consuelo, más allá de la tradición y la devoción, volvió a poner de manifiesto que, en Cangas, el protocolo también puede convertirse en una batalla política. Y esta vez la disputa por los puestos de mayor visibilidad llega cuando faltan apenas nueve meses para las elecciones municipales, con los partidos empezando a medir fuerzas y a cuidar cada aparición pública.
La alcaldesa, Araceli Gestido (BNG), no acudió a la procesión, como viene siendo habitual. Pero, a diferencia de otras ocasiones, la regidora firmó una delegación temporal de la Alcaldía en su número dos, la socialista Sagrario Martínez, durante las horas en las que se celebraba el cortejo. De esta forma, Martínez no acudió simplemente como teniente de alcaldesa, sino como alcaldesa accidental y máxima representante municipal, mientras sus compañeros de gobierno le seguían en segunda fila.
Aunque pueda parecerlo, el detalle no es menor. El propio principio de precedencia que rige la colocación de autoridades establece que los representantes deben ocupar sus puestos atendiendo a su rango. En este caso, la condición de alcaldesa accidental de Sagrario Martínez le permitió situarse en el puesto reservado a la representación municipal, inmediatamente a la derecha de la máxima autoridad de la Cofradía. Precisamente, esto ocurre después del malestar manifestado en su momento por miembros del gobierno local asistentes a la procesión del Viernes Santo de la pasada Semana Santa al comprobar que la portavoz del grupo popular, Loli Hermelo, por su rango de diputada autonómica, fue colocada en primera fila, junto a la conselleira do Mar, Marta Villaverde, mientras que los ediles del ejecutivo local se vieron obligados a permanecer en segunda línea.
Así, una delegación de apenas unas horas terminó teniendo un efecto muy visible en la fotografía de la procesión. Sagrario Martínez apareció en primera fila en condición de alcaldesa accidental y Hermelo quedó desplazada del puesto de mayor precedencia que le hubiese correspondido de no haberse producido este movimiento estratégico del tripartito. El gesto cobra especial relevancia en un momento en el que los partidos políticos mantienen una pugna abierta por el espacio político de Cangas y en el que cada aparición pública empieza a tener una lectura añadida de cara a 2027.
La decisión llama todavía más la atención porque no es habitual que Gestido delegue la Alcaldía durante unas horas coincidiendo con una procesión a la que ella misma no asiste. Además, el decreto no consta por el momento publicado en la sede electrónica municipal, a diferencia de otras delegaciones recientes realizadas por la regidora, como de sus vacaciones.

