Representantes de la productora junto con el director, la diputadas provinciales y el alcalde, en la entrega del premio.

El alcalde lo recogió esta mañana de manos de su director en un acto que tuvo lugar en el salón de plenos del Concello

La película María Soliña ya tiene su pequeño rincón en el Concello de Cangas. Será allí donde se guarde el premio obtenido en el Festival Internacional de Cine de Taormina de Sicilia, uno de los más antiguos de Europa que ya ha celebrado su 66º edición. Este reconocido certamen ha otorgado al film gallego el distintivo de Mejor Film en la Sección Indieuropea.

El encargado de guardar el premio es el alcalde de Cangas, Xosé Manuel Pazos, que ya ha anunciado que ocupará “un lugar muy importante” dentro del Concello. Un gesto de agradecimiento de la productora Vialactea Filmes por el apoyo prestado para que la película saliera adelante, conjuntamente con la Diputación de Pontevedra y los concellos de Redondela y de Vigo.

Precisamente, parte de ellos han asistido a este acto que tuvo lugar esta mañana en el salón de actos del Concello. La diputada de Turismo, Ana Laura Iglesias calificó a la producción del ourensano Eduardo Vilar como “una apuesta ganadora” con la que se hace un llamamiento a todas las Marías Soliñas para decirles que “no están solas”. En representación del consistorio de Redondela, cuya alcaldesa no ha acudido a pesar de que estaba confirmada su asistencia, ha estado el edil de Cultura Daniel Boullosa.

Pero fue Vilar quien recordó los primeros pasos de una película “para todos los públicos” y que se está convirtiendo también en un “escaparate” de Galicia y, particularmente, del sur de la provincia de Pontevedra donde se ha rodado.

Precisamente por el protagonismo de la mujer y por la defensa de los derechos y de la justicia que representa su director cree “necesario” y “fundamental” que llegue a los adolescentes y para eso trabaja en dos unidades didácticas.

María Soliña fue una mujer de Cangas que vivió en el siglo XVI. Coincidiendo con los ataques de los piratas turcos y el declive económico de la villa que estos provocaron, fue denunciada al Santo Oficio y condenada, tras reconocer entre torturas que era “meiga”. Su historia quedó grabada en la memoria colectiva de los gallegos como ejemplo de lo que fue la caza de brujas llevada a cabo por la Inquisición contra las mujeres. 

Quienes todavía no hayan podido ver la vida de esta mujer, según figura en las distintas fuentes de la época, y que según algunas crónicas murió en la hoguera en 1621, podrá hacerlo mañana en el Auditorio de Cangas, en una primera sesión a las 18:00 horas y en la segunda prevista para las 21:00 horas. 

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