El edificio en obras donde se ubican las viviendas sociales de Nazaret.

La reunión será la semana que viene. Gestido, intentará ‘in extremis’ no tener que devolver los 200.000 euros aportados por la Xunta para habilitar las cuatro viviendas sociales

La situación de Bueu se repite en Cangas. Si en el municipio que gobierna Félix Juncal la ayuda de 700.000 euros de la Xunta para financiar el arreglo del pabellón de Beluso está prácticamente perdida y, a falta de que se resuelva el recurso, el ejecutivo local tendría que devolver el dinero a la administración autonómica por incumplir los plazos máximos de ejecución, en el seno del tripartito cangués no lo tienen nada fácil para salvar los 200.000 euros de subvención que habían obtenido ya en septiembre de 2025. Un año después, las obras distan mucho de finalizarse ese año y tras una primera prórroga en octubre, ya no caben más ampliaciones. Aunque los trabajos comenzaron ya hace un año, estuvieron parados varios meses por motivos que no han sido aclarados por el gobierno local, por lo que todo hacía presagiar este retraso y, por tanto, la perdida del dinero.

Ante esta situación, la alcaldesa de Cangas, Araceli Gestido, solicitó a la Consellería de Vivenda e Planificación de Infraestruturas una reunión que previsiblemente tendrá lugar la próxima semana. El objetivo es abordar esa situación para tratar de salvar la ayuda in extremis. Algo poco probable ya que las bases ya establecen que no cabe nueva prórroga ni hay motivo de peso que justifique el retraso. Aun así habrá que esperar a las conclusiones de este encuentro bilateral para determinar si el Concello de Cangas está obligado a devolver los 200.000 euros que ya habría ingresado la Xunta en las arcas municipales. Y no solo eso, si decide terminar las obras con cargo a los fondos locales.

SIGUEN TRABAJANDO

Mientras tanto, los trabajos continúan todavía en los cuatro pisos del edificio de Nazaret. Ayer, los operarios de la empresa adjudicataria, Nature Infraestructuras y Servicios S.L., desconocían este hecho y aseguraron a Atlántico que se estaba trabajando con normalidad. Reconocían que no estaba fácil finalizarlos antes de que acabase el año pero no tenían idea alguna de que sus jefes habían comunicado al Concello que desistían de la obra. “¿Eso significa que no vamos a cobrar?», se preguntaba ironía una subcontrata.

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