Supone un incremento de más de un millón de euros de gasto en sueldos pese a que no se refuerzan los servicios esenciales como limpieza, obras o reparación de aceras y calles
Lo que parecía que llegaba para poner orden en la plantilla de trabajadores del Concello de Cangas ha tenido el efecto contrario, ha abierto una guerra entre quienes consideran que la propuesta de Relación de Postos Traballo (RPT) beneficia solo a unos pocos, a los que se les crean puestos de “coordinadores” y quienes están convencidos de que existe un interés desmesurado en aprobar cuanto antes ese documento que califican de “despropósito” porque consideran que no soluciona los problemas reales que tiene la plantilla y, peor, aventuran que hay instalaciones municipales que podrían verse abocadas a la mínima expresión. Es el caso de la Casa da Xuventude, pero no el único. Tanto es así que el próximo 22 de octubre está prevista una nueva asamblea de trabajadores que estará presidida por la concelleira de Personal, Xiana Abal, algo inaudito, opinan los detractores, al considerar que si está presente la parte política coarta la libertad de poder hablar con libertad. Esta es la antesala a la votación de la RPT al día siguiente.
A este ambiente tenso y dividido se suma otro factor determinante, el económico. La implantación de esta RPT incrementa en más de un millón de euros el gasto en personal del Concello. Esto no significa que mejoren los servicios porque crea únicamente 11 plazas nuevas en toda la estructura municipal, dejando completamente a cero el plantel de los servicios básicos esenciales. La brigada de limpieza viaria queda exactamente con los mismos 12 operarios actuales, mientras que la brigada de obras no recibe ni un solo oficial además para bachear pistas, reparar aceras, acondicionar caminos o desbrozar en las parroquias. Es decir, serán operarios polivalentes. Sin embargo, sí se crearía un departamento específico para Normalización Lingüística para el fomento del gallego.
Tampoco hay refuerzo en la Policía Local, que mantiene su cuadro estancado sin incorporar un solo agente nuevo para atender los turnos de noche, el tráfico o la seguridad ciudadana, al tiempo que el servicio de grúa municipal queda en el olvido, sin personal propio para la retirada de vehículos ni para la gestión del depósito. Esta misma carencia al servicio de emergencias, donde, a pesar de incorporar dos plazas de conductor, la estructura no de la respuesta a un servicio de intervención acorde a las dimensiones de Cangas.

