La fachada de las carpinterías de Ribeira es diana de los golpes con la pelota y ya ha provocado la rotura de piezas del interior del astillero a causa de los impactos
Los balonazos de los niños en plazas y calles están provocando daños en el mobiliario público y en los escaparates de negocios tanto en Moaña como en Cangas. En el municipio moañés, la situación preocupa especialmente en la plaza situada entre las carpinterías de Ribeira y el centro de salud, donde ya se han registrado desperfectos en varias piezas instaladas en el interior del astillero recién restaurado. Entre los elementos afectados figura incluso una sierra ornamental que ha resultado dañada por los impactos del balón.
La concelleira de Cultura de Moaña, Coral Ríos, reconoce la existencia del problema y asegura que el Concello está buscando fórmulas para evitar que continúen los desperfectos. La edil considera que la responsabilidad recae principalmente en los padres, a quienes pide una mayor vigilancia sobre el comportamiento de los menores en las zonas públicas.
Desde el gobierno local estudian posibles medidas para compatibilizar el juego infantil con la conservación del mobiliario urbano y de los espacios públicos, aunque por el momento no se han concretado actuaciones específicas.
La problemática no es exclusiva de Moaña. En Cangas, varios comerciantes también vienen denunciando desde hace tiempo daños en escaparates y fachadas provocados por balonazos. Algunos empresarios aseguran que las reparaciones son frecuentes y reclaman una mayor concienciación ciudadana para evitar nuevos incidentes.
Tanto vecinos como comerciantes coinciden en la necesidad de buscar soluciones que permitan a los niños jugar sin poner en riesgo el patrimonio público ni los negocios privados.

