La construcción más conocida del Bosque Encantado.

Los propietarios no han desarrollado ningún proyecto y mantienen abierto el acceso al pulmón de Aldán

El Bosque Encantado de Aldán afronta el final del verano sin novedades sobre su futuro. La finca, que mantiene su carácter privado después de ser adquirida por unos nuevos compradores en 2024, continuará por ahora tal y como está, sin ningún proyecto de desarrollo, transformación o nuevo uso sobre la mesa. Los actuales propietarios tampoco han planteado nuevas actuaciones en el enclave, más allá de algunas labores puntuales de retirada de árboles, y no existe en este momento ninguna negociación abierta con el Concello de Cangas.

La adquisición de los terrenos por parte de sus actuales propietarios había despertado en su día expectativas sobre su posible futuro, sobre la posibilidad de que acabase cerrando y con la esperanza que alguna parte de la finca pudiera acabar en manos municipales. Sin embargo, esas expectativas no se han traducido hasta ahora en ningún acuerdo, ni positivo ni negativo. Desde el entorno de la propiedad explican que hubo contacto con el Concello en una fase inicial, aunque en estos momentos no concretan que exista voluntad de retomar esas conversaciones ni aclaran si estarían dispuestos a negociar una eventual venta o cesión.

La compra tampoco respondió, según esta misma fuente, a un proyecto de explotación turística o a una operación con ánimo de lucro. Los actuales propietarios son personas vinculadas a la zona y, según explican, adquirieron los terrenos fundamentalmente porque conocen el entorno y les gusta. De ahí que, por ahora, la intención sea mantener la finca sin desarrollar.

En los últimos años se habían barajado diferentes posibilidades para este espacio, incluida la intervención sobre algunas zonas de la finca o la búsqueda de fórmulas que permitieran conservar y facilitar el disfrute de la parte más conocida de la finca de Frendoal, el Bosque Encantado. Sin embargo, aquellas opciones correspondían a planteamientos que se habían puesto sobre la mesa anteriormente y que no forman parte actualmente de ningún proyecto en marcha.

La situación es, por tanto, de absoluta ausencia de novedades, no hay obras previstas, ni un proyecto turístico, ni planes para transformar la finca. Tampoco existe una decisión conocida de cerrar completamente el recinto. Sin embargo, el entorno de la propiedad recuerda que se trata de un terreno privado y que en el pasado se colocaron carteles advirtiendo de la prohibición de acceso, aunque estos terminaron desapareciendo.

La realidad es que el bosque continúa siendo frecuentado por personas atraídas por uno de los rincones más singulares de Aldán, sin embargo esto contrasta con el estado de algunas zonas del enclave, donde se pueden observar árboles caídos y vegetación sin mantener. Desde el entorno de los propietarios aseguran que sí se han retirado algunos ejemplares, pero no han reseñado que tengan prevista actualmente una actuación de limpieza o acondicionamiento de mayor envergadura.

Una oportunidad perdida que pesa a vecinos y oposición

Junta de portavoces extraordinaria de marzo de 2024 solicitada para hablar del Bosque Encantado.

El futuro del Bosque Encantado de Aldán quedó marcado por una polémica política y vecinal que puso sobre la mesa una cuestión de fondo: si el Concello de Cangas pudo haber adquirido la finca de Frendoal en aquel momento o si todavía estaría a tiempo y garantizar su conservación como espacio público. La parcela, de unos 49.300 metros cuadrados terminó en manos privadas después de que el gobierno local no diese el paso para hacerse con ella.

La controversia aumentó al conocerse que las arcas municipales disponían de recursos suficientes para afrontar una operación cuyo coste se situaba, según las cifras manejadas entonces, entre 150.000 y 296.000 euros. La existencia de fondos municipales abrió así un interrogante sobre por qué no se intentó adquirir un enclave considerado estratégico para Aldán y que durante años se convirtió en uno de los espacios más singulares y visitados de la parroquia.

El gobierno municipal sostuvo posteriormente que desconocía que el Concello tuviese disponible ese dinero para afrontar la compra. La explicación fue que inicialmente se había recibido información que apuntaba a la falta de recursos y que, una vez trascendió públicamente la existencia de fondos, se comenzó a comprobar la situación económica. La cuestión generó críticas de la oposición, que reclamó conocer con detalle las gestiones realizadas y las razones por las que no se llegó a materializar una oferta por la finca.

El PP de Cangas reclamó entonces una junta de portavoces para abordar la propiedad del Bosque Encantado y pedir explicaciones sobre las actuaciones realizadas por el gobierno. Los populares defendieron además la necesidad de catalogar y proteger el espacio por sus valores naturales, paisajísticos y patrimoniales, planteando que su conservación debía quedar garantizada con independencia de la titularidad de los terrenos.

Alternativa dos Veciños, por su parte, puso también el foco en la actuación municipal y en la oportunidad que suponía la adquisición de la finca. La formación reclamó transparencia sobre las decisiones adoptadas y cuestionó que no se hubiese aprovechado la posibilidad de incorporar al patrimonio municipal un espacio de especial relevancia para Aldán, reclamando que se aclarasen las circunstancias que llevaron a descartar la compra.

La polémica dejó además un profundo malestar entre las asociaciones vecinales de Aldán, que han mostrado su indignación y preocupación por el futuro del enclave.

Su magia persiste pero el abandono frena su efecto llamada

Árboles caídos.

Hay lugares que no necesitan promoción para despertar curiosidad. El Bosque Encantado de Aldán es uno de ellos, aunque cada vez parece hacerlo con menos fuerza. Durante años, las recomendaciones en internet y redes sociales han contribuido a alimentar un efecto llamada hacia este singular rincón de Cangas, presentado como un lugar de cuento entre árboles, caminos y construcciones abandonadas. Sin embargo, el creciente deterioro del enclave comienza a jugar en contra de ese atractivo.

El reclamo va mucho más allá del conocido castillo inacabado. La Finca de Frendoal reúne una notable riqueza natural e histórica, con el río Orxas, antiguos molinos, puentes, un lavadero, el Arco da Condesa y una abundante vegetación que envuelve buena parte del conjunto. Entre sus elementos natuales destaca el “rey”, un eucalipto centenario cuya protección ha sido reclamada ante el riesgo de que el estado de la vegetación pueda acabar afectando a este ejemplan singular. Un patrimonio que conserva intacta su capacidad para sorprender, pero que necesita protección y conservación para evitar que el abandono termine por hacer desaparecer precisamente aquello que durante años ha atraído a curiosos y visitantes.

Las posibilidades del lugar también quedan reflejadas en las pequeñas cabañas construidas con ramas y hojas en la explanada situada frente al castillo. Estas construcciones espontáneas son una muestra de cómo el entorno invita a explorar, imaginar y descubrir sus rincones, y evidencian el potencial que tendría como espacio natural y de ocio si algún día fuese recuperado y puesto en valor. La paradoja es que el abandono puede formar parte de su encanto, pero cuando alcanza determinados niveles acaba convirtiéndose también en un elemento disuasorio.

El efecto llamada que todavía permanece en internet contrasta así con una realidad cada vez más visible sobre el terreno. Una finca sobre la que existe una circunstancia fundamental: es privada.

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