El servicio, gestionado junto a Cruz Roja, continúa operativo para escuchar, orientar y acompañar a cualquier persona que se sienta sola, mientras la Xunta refuerza la prevención y la detección desde el entorno más cercano

La soledad no deseada no tiene una edad concreta ni responde a un único perfil. Puede aparecer en la vida de una persona mayor que vive sola, pero también en la de un joven, una persona que atraviesa un cambio vital, alguien que ha perdido parte de su red social o una persona que, aun estando rodeada de gente, siente que no tiene con quién compartir lo que le ocurre. Precisamente por eso, la atención a este fenómeno no puede limitarse a una cuestión vinculada al envejecimiento, sino que requiere recursos capaces de responder a situaciones muy diferentes.

Con esa premisa continúa funcionando la Central de Atención a la Soledad no Deseada de la Xunta, un servicio gratuito y confidencial desarrollado en colaboración con Cruz Roja. El teléfono 900 830 831 permanece disponible para las personas que necesiten hablar, recibir orientación o conocer recursos de apoyo. La central funciona de manera ininterrumpida y detrás de cada llamada hay profesionales especializados cuya primera herramienta es, en muchas ocasiones, algo tan sencillo como escuchar.

El volumen de llamadas registrado durante su primer año de funcionamiento da una dimensión de la necesidad existente. La central recibió cerca de 8.000 llamadas en sus primeros doce meses, una media de aproximadamente 21 consultas al día. La Xunta reforzó este año su colaboración con Cruz Roja mediante un convenio dotado con 300.000 euros, con el objetivo de consolidar este recurso y garantizar su continuidad.

Un teléfono al que seguir recurriendo

La cifra de llamadas no representa únicamente un dato estadístico. Detrás de cada contacto hay una persona que, por una circunstancia concreta, decidió levantar el teléfono y buscar ayuda. En algunos casos puede tratarse de alguien que atraviesa una situación prolongada de aislamiento; en otros, de una persona que necesita simplemente encontrar un espacio seguro en el que expresar cómo se siente y recibir orientación sobre los recursos disponibles.

La propia estrategia gallega recuerda que la soledad es una emoción humana común, pero advierte de que cuando se prolonga puede repercutir en el bienestar físico y emocional. De ahí la importancia de no normalizarla ni asumir que quien la sufre tiene que afrontarla por sí mismo. La central nace precisamente para ofrecer una primera respuesta profesional: escuchar, acompañar, asesorar y orientar.

Y es ahí donde cobra especial importancia romper con uno de los principales estereotipos asociados a la soledad: no es un problema exclusivo de las personas mayores. La edad puede ser un factor, pero no determina por sí sola que una persona se sienta sola. Una separación, un duelo, una mudanza, la pérdida de relaciones, dificultades económicas, problemas de integración o determinados cambios personales pueden alterar de manera profunda la red social de cualquier ciudadano.

Por eso, el mensaje que acompaña al servicio es también una invitación a mirar más allá de la edad. Una persona puede vivir sola y no sentirse sola, mientras que otra puede convivir con familiares, compañeros o vecinos y experimentar una profunda sensación de aislamiento.

La importancia de detectar las señales

La central telefónica constituye uno de los recursos de la Estratexia galega de atención á soidade non desexada, que plantea la respuesta desde tres grandes ámbitos: sensibilización, prevención y actuación. El objetivo no es únicamente intervenir cuando una persona ya se encuentra en una situación de aislamiento, sino conseguir que las señales puedan detectarse antes.

En esa tarea adquiere un papel fundamental el entorno. La Xunta señala a trabajadores sociales, cuidadores, farmacias, comerciantes, entidades vecinales, carteros y otros profesionales y personas que mantienen un contacto habitual con la ciudadanía como posibles puntos de detección. Son relaciones cotidianas que pueden convertirse en el primer aviso de que alguien está perdiendo progresivamente sus vínculos sociales.

La estrategia plantea así la creación de una auténtica red de proximidad. Porque detectar la soledad no deseada no siempre requiere identificar una situación evidente. A veces las señales pueden ser pequeñas: una persona que deja de acudir a los lugares habituales, que reduce sus conversaciones, que deja de participar en actividades que antes realizaba o que comienza a mostrar una necesidad creciente de contacto.

Formar para saber cómo actuar

La prevención ha cobrado además protagonismo en las últimas semanas. Este ámbito se abordó en las jornadas técnicas organizadas por Cruz Roja bajo el lema Tecnología inclusiva contra la soledad, celebradas en la Ciudad de las TIC. En este foro, la Xunta defendió la importancia de reforzar la preparación de quienes pueden identificar y atender esas necesidades.

La Xunta sitúa esta formación dentro de una estrategia más amplia que pretende implicar al conjunto de la sociedad. La idea es que la soledad deje de ser una realidad invisible y que quienes tienen contacto habitual con otras personas sepan reconocer posibles señales de alerta y conozcan cómo actuar.

La colaboración con colectivos profesionales de proximidad forma parte de esta línea de trabajo. La Administración autonómica mantiene una colaboración constante con los colegios oficiales de administradores de fincas y farmacéuticos y con asociaciones de comerciantes, precisamente por su capacidad para detectar cambios o situaciones de vulnerabilidad en el día a día.

Mucho más que una llamada

La central telefónica es, por tanto, una puerta de entrada a una red de apoyo más amplia. La Estratexia galega de atención á soidade non desexada contempla medidas de sensibilización, prevención e intervención, desde actividades intergeneracionales y programas de acompañamiento hasta iniciativas de voluntariado y fórmulas destinadas a favorecer la convivencia y la participación social.

Pero el teléfono mantiene una función esencial: estar ahí cuando alguien decide llamar. No hace falta esperar a que la situación llegue a un extremo ni cumplir una determinada edad para buscar ayuda. Tampoco es necesario tener identificado con precisión qué está ocurriendo. En ocasiones, el primer paso consiste sencillamente en contarle a alguien cómo se siente.

La experiencia acumulada durante este primer año, con cerca de 8.000 llamadas, muestra que existe una demanda real de este tipo de acompañamiento. Y el servicio continúa atendiendo llamadas cada día, con un equipo profesional de Cruz Roja preparado para escuchar, informar, orientar y acompañar a quienes lo necesiten.

Porque frente a una realidad que puede ser silenciosa, la respuesta no tiene por qué serlo. Una llamada, una conversación o una visita pueden convertirse en el primer paso para volver a conectar con los demás. La propia estrategia gallega resume esa filosofía con una idea sencilla: la soledad existe, pero nadie debería tener que afrontarla sin apoyo.

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