Rubén Adrover y Nacho Carballal, vicepresidente y presidente de Ormaluga.

El colectivo denuncia la falta de actuación del Concello ante una crisis de saneamiento que ya ha provocado la pérdida de la categoría A de las aguas y amenaza el futuro del sector de la navaja en la ría de Aldán

La Organización de Mariñeiros/as Luso Galaica (Ormaluga) calificó de “decepcionante” la reunión mantenida este jueves con el Concello de Cangas para abordar la problemática de los vertidos fecales a la ría de Aldán, una situación que ya ha provocado la pérdida de la categoría A de las aguas y que amenaza directamente la viabilidad del sector de la navaja.

Según denunció el colectivo, el encuentro terminó con una sensación “unánime” de falta de diligencia y capacidad ejecutiva por parte de la administración local. Ormaluga lamentó especialmente la ausencia de la alcaldesa, Araceli Gestido, que se había comprometido a participar en la reunión, así como la falta de representación de la UTE concesionaria del servicio.

La organización asegura que el Concello conoce “desde hace años” el origen del problema sin haber adoptado medidas proporcionales a su gravedad. Entre los ejemplos expuestos durante la reunión, señalan el vertido del caudal excedente de un pozo de barrena particular a la red de fecales, contribuyendo a su desbordamiento, así como la conexión de aguas pluviales de múltiples inmuebles a la misma red. Situaciones que, según Ormaluga y el colectivo Augas Limpas, fueron trasladadas reiteradamente al Concello sin que se aplicasen medidas coercitivas o sancionadoras.

Desde el colectivo consideran especialmente grave esta falta de actuación en una ría “singular en Galicia”, al depender exclusivamente de un único ayuntamiento. Por ello, responsabilizan directamente al Concello de Cangas de la ausencia de soluciones efectivas y de la falta de liderazgo institucional para exigir responsabilidades tanto a la Xunta como a la empresa concesionaria.

Ormaluga también criticó la demora en la respuesta municipal tras las analíticas negativas registradas el pasado noviembre, que derivaron en la rebaja de la categoría sanitaria de las aguas. Según explican, el Concello no solicitó hasta el verano pasado las auditorías anuales a las que la UTE está obligada contractualmente y, a pesar de disponer desde otoño de una auditoría de infiltraciones, todavía no existen anteproyectos técnicos para la mayor parte de las actuaciones urgentes recomendadas.

“Hablamos de meses perdidos mientras el sector de la navaja asistía a la degradación sanitaria de sus zonas de trabajo por episodios recurrentes de contaminación por E. coli asociados a los períodos de lluvia”, denuncian.

La reunión concluyó con el compromiso municipal de instar a la UTE a acelerar la elaboración de los anteproyectos pendientes, aunque Ormaluga asegura que no obtuvo un compromiso político claro para ejecutar las actuaciones más urgentes. El colectivo recuerda que las intervenciones prioritarias tienen un coste aproximado de 160.000 euros, una cantidad que consideran “perfectamente asumible” para el Concello.

Desde la organización reconocen que el problema del saneamiento en Cangas es histórico y que existen responsabilidades compartidas entre distintas administraciones. Sin embargo, consideran “incomprensible” que el gobierno local continúe sin actuar con la urgencia necesaria ante una situación que pone en riesgo el futuro de un sector productivo formado mayoritariamente por pequeños productores.

Ormaluga avanzó que mantendrá la vigilancia sobre el cumplimiento de los compromisos adquiridos y no descarta acudir al Valedor do Pobo ni trasladar la situación a las instituciones europeas. El colectivo recuerda que la Comisión Europea ya llevó al Estado español ante la justicia por graves deficiencias en la gestión de aguas residuales en distintos municipios.

Mientras tanto, advierten de que el incremento poblacional del verano y la llegada de las lluvias en otoño podrían volver a evidenciar el colapso de la red de saneamiento. “Los vecinos de Aldán y los visitantes de la ría tendrán que convivir un verano más con restos fecales flotando en las zonas de baño. Y los navalleiros seguiremos sufriendo las consecuencias de la rebaja de la categoría A a B en nuestras zonas de trabajo”, concluyen.

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