Estado de los columbarios del cementerio de Tirán.

La Iglesia lleva diez años de burocracia para lograr construir otros columbarios dentro del mismo camposanto. Hace cinco años que esperan por el último informe de la Xunta

Es pequeño y tiene unas vistas privilegiadas. De hecho, es uno de los más famosos del sur de la provincia gracias al libro de ‘O último barco’ del escritor Domingo Villar. Sin embargo, su ubicación al borde del mar también tiene sus consecuencias negativas. El azote continuo del mar ha hecho mella en la fachada sur del camposanto, donde se encuentran los columbarios. Estos nichos en los que las familias guardan las cenizas de sus seres queridos han cedido tanto que a través de sus grietas puede verse el mar. Lo vecinos temen que con cualquier temporal se vengan abajo completamente y acaben en el agua para siempre. Por eso, muchos de ellos ya se encuentran vacíos. Las familias han optado por trasladar las urnas hasta otros camposantos como el de Trigás por precaución. Otras, se lo están pensando. Hacerlo supondría tener que pagar y sumar un gasto más a la economía apretada.

Ahora, la situación es crítica, pero no siempre fue así. Para romper la tónica habitual de actuar in extremis, en esta ocasión sí que se trató de dar solución con premura. Sin embargo, la burocracia frenó de golpe la iniciativa del Arzobispado, propietario del camposanto. El párroco de Tirán y de Moaña, José Luis Muñiz, lleva desde hace unos diez años tramitando permisos para poder ejecutar un proyecto de reforma que no en principio no resulta complicado. Consiste en construir una nueva hilera de columbarios guardando distancia del mar.

Un folleto tamaño A-3 ya desgastado por el sol y colocado en el muro derecho de acceso al cementerio lo demuestra. Sin embargo, la protección de todo su entorno, en el que se encuentra la iglesia románica del siglo XIII, una de las joyas arquitectónicas de la comarca, y su ubicación litoral, requiere autorización de distintas administraciones. Ya pasó el filtro de la Dirección Xeral de Patrimoniode la Consellería de Cultura. También pasó el filtro de la Dirección General de la Costa y el Mar, dependiente del Gobierno central pero desde la Dirección Xeral de Ordenación do Territorio e Urbanismo no acaban de dar su visto bueno. Están a la espera de su informe positivo desde 2021. El último trámite para poder ejecutar el proyecto de la Iglesia.

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