La multitud siguiendo el mundial desde la calle Gondomar.

La retransmisión de la final del Mundial en una pantalla gigante instalada por un establecimiento hostelero de la Avenida de Marín ha generado una polémica en Cangas por las condiciones de acceso a la zona habilitada para seguir el encuentro.

El evento se celebró después de que el Concello decidiera no instalar una pantalla pública, siendo Cangas el único municipio de O Morrazo que no organizó una retransmisión municipal de la final. El establecimiento contaba con autorización para ocupar parte de la vía pública y cortar al tráfico un tramo de la calle Gondomar, situada en un lateral del establecimiento, donde se instaló la pantalla y se delimitó un recinto mediante vallas.

La controversia surgió cuando varios vecinos denunciaron que para acceder a la zona acotada era necesario adquirir previamente un bono de seis euros correspondiente a una consumición mínima. Las críticas pusieron en duda la legalidad de condicionar el acceso a un espacio público al pago de una consumición.

Ante estas acusaciones, la propiedad de local negó que se estuviera cobrando por acceder al recinto. Según explicó, los seis euros correspondían únicamente a una consumición y el sistema de tickets con pulsera se implantó para agilizar el servicio y evitar que los camareros tuvieran que manejar dinero en efectivo durante un evento con una elevada afluencia de público.

“¿Cómo vamos a cobrar por acceder?”, señalaron desde la cafetería. “Se vendían las consumiciones en tickets porque, con el volumen de trabajo, era lo más cómodo”. Asimismo, aseguraron que toda la actividad se desarrolló conforme a la tramitación municipal. “Todo se tramita a través del Ayuntamiento. Hay un proceso para hacer las cosas y se sigue a rajatabla”, afirmaron.

Por su parte, la alcaldesa de Cangas, Araceli Gestido, dio una versión que contradice la del negocio. La regidora confirmó que el Concello recibió una queja durante la celebración del evento y que una patrulla de la Policía Local se desplazó hasta el lugar para comprobar la situación. Según explicó, el corte autorizado afectaba únicamente al tráfico rodado y no al paso de peatones.

La regidora señaló que los agentes comunicaron a los responsables del establecimiento que “eso no estaba permitido” y que “no podían impedir el paso de transeúntes”. Además, precisó que en la solicitud presentada por el negocio “no constaba tal cosa” y recordó que el informe emitido por la Policía Local establecía expresamente que debía quedar garantizado el libre acceso peatonal. Sin embargo, y pese a ese supuesto incumplimiento, Gestido añadió que finalmente no se impuso ninguna sanción al establecimiento porque sus responsables negaron que se estuviera restringiendo el acceso a la zona vallada.

La polémica ha abierto un debate en el municipio sobre los límites de la ocupación del espacio público para este tipo de eventos y sobre si puede condicionarse el acceso a una zona de la vía pública a la compra de una consumición, incluso cuando la actividad cuenta con autorización municipal para el corte del tráfico.

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