El Gobierno gallego destina más de 213 millones de euros al Pladiga 2026, que incorpora nuevas herramientas tecnológicas para mejorar la detección precoz del fuego y amplía el dispositivo con más efectivos y medios terrestres y aéreos
El Plan de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia (Pladiga) 2026 da un salto en la estrategia de la lucha contra el fuego al incorporar nuevas herramientas tecnológicas, reforzar los recursos humanos y ampliar los medios materiales del operativo. El plan cuenta con una inversión superior a los 213 millones de euros, un 18 % más que el año anterior, lo que supone el mayor presupuesto de su historia.
Una de las principales novedades es el lanzamiento de ALume, una aplicación móvil que ya está disponible para descarga y que permite a la ciudadanía alertar de cualquier incendio forestal de una forma ágil y sencilla. La aplicación, que actúa de forma complementaria al teléfono gratuito 085, tiene una interfaz muy intuitiva y permite enviar la localización exacta del incendio, además de poder adjuntar fotografías, notas de voz y observaciones que facilitan la valoración inicial por parte de los profesionales del servicio.
La apuesta por la tecnología va más allá. El Pladiga incorpora por primera vez sistemas de inteligencia artificial en el proceso de vigilancia del monte. El software analizará de forma automática las imágenes captadas por las cámaras distribuidas por Galicia para detectar posibles columnas de humo y generar avisos que serán comprobados por los técnicos antes de activar el operativo. El objetivo es anticiparse al avance del fuego y ganar unos minutos que, en muchos casos, resultan decisivos.
La Xunta ampliará además un 30 % la red de videovigilancia forestal, incrementando el número de cámaras instaladas, con un total de 241 en 111 localizaciones. Estos dispositivos trabajarán de forma coordinada con la nueva inteligencia artificial y con otros medios de observación como los drones, que también fortalecerán las labores de vigilancia y detección en áreas de difícil acceso.
El refuerzo también llegará al personal encargado de dirigir las operaciones de extinción. La Unidad de Directores de Extinción (UDEX), especializada en la gestión de los incendios de mayor complejidad, aumentará su plantilla al pasar de seis a quince miembros. Según recoge el nuevo plan, este incremento permitirá mejorar la coordinación sobre el terreno en aquellos fuegos que requieren una dirección técnica especializada.
A ello se sumará la creación de 42 nuevas brigadas para la campaña de alto riesgo, con el objetivo de aumentar la capacidad de intervención durante los meses de verano, cuando se concentra el mayor número de incendios.
MEDIOS TERRESTRES Y AÉREOS

En cuanto a los recursos materiales, el Pladiga incorpora un importante refuerzo tanto terrestre como aéreo. El operativo dispondrá de 16 nuevos bulldózeres destinados principalmente a labores preventivas, además de ampliar la flota aérea con dos nuevos aviones de carga en tierra, un avión de coordinación y un helicóptero pesado que reforzarán las labores de extinción durante la época de máximo riesgo.
La actualización del plan mantiene, además, una fuerte apuesta por la prevención. Durante 2026 está previsto actuar sobre más de 33.880 hectáreas de monte mediante trabajos de gestión de biomasa, mantenimiento de pistas forestales, apertura y conservación de áreas cortafuegos, creación de fajas auxiliares y otras actuaciones destinadas a reducir el combustible vegetal y dificultar la propagación de los incendios, así como a través de los convenios con entidades locales y las acciones enmarcadas en las ayudas para prevenir los daños causados a los bosques por incendios.
El componente divulgativo también seguirá teniendo un peso importante. La Xunta dará continuidad al programa de educación ambiental en centros escolares, con cientos de charlas dirigidas especialmente al alumnado de las zonas rurales para fomentar la cultura de la prevención desde edades tempranas.
Otra de las líneas que se refuerzan es la colaboración con los ayuntamientos y con los propietarios forestales. El nuevo Pladiga amplía el convenio con Seaga para facilitar la gestión de la biomasa en las franjas secundarias, duplicando su presupuesto hasta los 25 millones de euros anuales y reforzando los apoyos a administraciones locales y propietarios.
El Pladiga contempla además el impulso de un proyecto piloto orientado a reforzar la cooperación de la población local en la vigilancia de incendios forestales en las comunidades de montes vecinales en mano común. Esta iniciativa está ya en marcha con la Mancomunidade de Montes do Baixo Miño a través de la red «Ollos no Monte», con la que se organizan equipos de vigilancia preventiva y detección temprana en los montes de su entorno durante la temporada de verano. Este programa tiene repercusiones muy beneficiosas y se está trabajando para replicar en otras zonas del territorio.

