El estudio todavía desprende olor a suciedad y humedad y está sin mobiliario, dañado por su exposición al agua
La vivienda de emergencia social de la planta baja de la Casa dos Pobres de Cangas quedó en unas condiciones muy distintas de las que el Concello trasladó inicialmente para justificar que no pudiera ser utilizada como alternativa habitacional para la vecina de 71 años que será desahuciada el próximo 23 de octubre. Las fotografías a las que ha tenido acceso Atlántico muestran el estado en el que se encontraron el inmueble después del atasco registrado este verano en el desagüe del baño, con el suelo cubierto por un palmo de aguas fecales y con parte del mobiliario afectado por la exposición al agua.


El baño parece ser el origen del problema. El suelo aparece completamente cubierto de una capa de suciedad marrón y restos procedentes del desagüe, con zonas en las que todavía pueden verse marcas visibles de la inundación. Pero la acumulación de agua alcanzó también el resto de la vivienda. En el dormitorio, el suelo aparece igualmente manchado y mojado alrededor de la cama y del mobiliario. Las puertas y otros elementos del equipamiento también resultaron afectados por la exposición a las aguas fecales, hasta el punto de presentar daños que hacen necesario cambiarlo casi en su totalidad, pese a haberse comprado este año, antes de que el inmueble pueda volver a utilizarse con normalidad.

La situación contrasta con la versión que el Concello trasladó inicialmente sobre el estado del piso. Como publicó este medio el pasado 1 de octubre, desde los Servicios Sociales se había comunicado a la afectada que la vivienda estaba “destrozada” después de la salida de su anterior usuario y que, por tanto, no podía ser una alternativa para ella. Sin embargo, las informaciones recabadas entonces apuntaban a que el principal problema se encontraba en el baño, debido precisamente a un atasco que habría provocado la salida de aguas fecales y fuertes olores.
Ahora, las imágenes permiten comprobar que el problema era real y que la vivienda sufrió daños como consecuencia de la inundación, pero también ponen de manifiesto que el Concello no explicó públicamente el verdadero alcance de lo ocurrido. La gestión municipal pasó inicialmente por señalar al anterior residente como responsable del mal estado del inmueble, mientras el piso permanecía cerrado y sin ser ofrecido a la mujer que había solicitado una solución habitacional ante su inminente desahucio.
El problema del atasco se produjo este verano y, según la información publicada anteriormente por este medio, el Concello llevaba desde finales de agosto esperando a que su compañía aseguradora determinase si asumía el coste de la reparación. Mientras tanto, una de las tres viviendas municipales destinadas a situaciones de emergencia social permanece inutilizada. Las otras dos están ocupadas.
Y el tiempo corre para la ‘Maricarmen’ de Cangas. La vecina, de 71 años, cuyo desahucio está fijado para el 23 de octubre y, pese a haber solicitado ayuda municipal, a día de hoy el Concello todavía no le ha ofrecido esta vivienda como alternativa. Tras rechazar irse a una residencia, continúa en la búsqueda de otra vivienda en alquiler.
