La vecina de Cangas accediendo ayer a la que es su vivienda desde hace 16 años.

Esta vecina de 71 años y vulnerable tendrá que abandonar su casa el próximo 23 de octubre y no cuenta con una solución habitacional. El Concello solo le ofrece irse a una residencia

A sus 71 años, la historia de esta vecina del casco vello de Cangas, a la que denominaremos a partir de ahora ‘Maricarmen’ por su inquietante paralelismo con el caso de la mujer de Madrid que recientemente se convirtió en símbolo de la lucha por una vivienda digna tras ser desahuciada, afronta una situación muy incierta que está afectando a su salud. En ambos casos hay una mujer de edad avanzada, una vivienda en la que lleva años residiendo y un lanzamiento que amenaza con dejarla en la calle. En Cangas, la fecha ya está fijada: el próximo 23 de octubre, pero en O Morrazo no hay ni acampada ni movimiento social para evitarlo.

‘Maricarmen’ lleva viviendo en su actual piso desde el año 2009. Ya lo hacia en vida de su padre. Se trata de un entresuelo modesto, con una pequeña cocina y las condiciones necesarias para hacer de ella su hogar. Durante estos años ha construido allí su vida, no debe ni un solo mes de renta, y eso que se lleva más de la mitad de su pensión, pero ahora se enfrenta a la obligación de abandonarla después de que los propietarios hayan decidido no continuar con el alquiler.

Con unos ingresos que rondan los 600 euros mensuales, explica que buscar otra vivienda resulta prácticamente imposible. “¿A dónde voy? No hay nada”, resume ante una situación para la que, asegura, no encuentra una salida. «Estoy perdida», reconocía a Morrazo Noticias mientras caminaba por el centro de Cangas ayudada por su andador. Ha pedido ayuda a los Servicios Sociales y ha trasladado su caso a los responsables municipales, también lo hizo la portavoz de Alternativa dos Veciños (AV), Victoria Portas, en el último pleno, pero, según denuncia, la única alternativa que le han planteado desde el Concello es ingresar en una residencia. Una opción que rechaza porque quiere seguir viviendo de forma independiente, no en un centro residencial.

La situación se agrava por su falta de una red familiar que pueda hacerse cargo de ella. Mientras tanto, el calendario judicial sigue avanzando y el 23 de octubre aparece ya como una fecha límite que se acerca inexorablemente. Lo que está en juego para esta mujer es poder encontrar un lugar en el que continuar viviendo con dignidad.

Su historia recuerda inevitablemente a la de la mujer desahuciada en Madrid que, por su edad y su vulnerabilidad, ha generado una ola de solidaridad y ha puesto el foco sobre las dificultades que encuentran algunas personas mayores para acceder a una alternativa habitacional cuando pierden la vivienda en la que han residido media vida.

El Concello de Cangas cuenta con tres viviendas de emergencia social, precisamente para casos como el de esta vecina, sin embargo esta opción no se le ha planteado.

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