La asociación cultural Lembranzas da Ría actuando en el recinto de las fiestas esta semana.

Los dueños de las atracciones reconocen que la facturación de estas fiestas de Cangas se está viendo mermada por el tiempo y por una evidente caída de los ingresos en las familias

Las fiestas del Cristo de Cangas avanzan entre la animación de las actuaciones y una realidad mucho menos festiva para los feriantes, que aseguran estar notando especialmente el efecto de la lluvia sobre la afluencia de público. Las jornadas con mal tiempo se traducen directamente en menos personas en el recinto y, por tanto, en menos clientes para las atracciones y puestos. “Cuando llueve no podemos trabajar”, explican, en un negocio en el que cada día cuenta y en el que una jornada perdida por el tiempo no se puede recuperar.

Los profesionales aseguran que este año están viendo “mucha menos gente” y que la meteorología está siendo uno de los principales factores, además de un evidente deterioro del poder adquisitivo de las familias. “Para los niños siempre hay pero en lugar de venir con 50 euros llegan con 10 y le dan a elegir”, apunta Juan Balsa, propietario de Autoscooters, la pista de coches de choque situada junto a la estación de autobuses. Una histórica de las fiestas canguesas tras más de 70 años visitando el municipio con motivo del Cristo.

Con las atracciones instaladas y unos gastos que siguen corriendo aunque no haya público, la situación afecta directamente a sus ingresos y al sostén económico de todo el año. Uno de los feriantes calcula que solo las tasas municipales puede suponer entre 1.000 y 1.500 euros por atracción, pudiendo llegar dependiendo del tamaño hasta los 2.500 euros, a lo que hay que sumar desplazamientos, instalación y gasto en los diferentes generadores eléctricos. “Nos compensa, si no no estaríamos aquí, pero con lo que ganamos durante el verano tenemos que vivir el resto del año y con días de lluvia como estos no hay nadie», lamenta Balsa.

A este escenario se suma el conflicto generado este año con la música. Los feriantes explican que, durante los conciertos y las sesiones de DJ, inicialmente se les estaba obligando a apagar completamente la música de sus atracciones, una situación que aseguran que nunca habían vivido en las fiestas del Cristo. Tras sus quejas, y gracias a la intervención de la empresa Voleando Producciones, el Concello ha permitido finalmente que puedan mantenerla entre las 20 y la media noche, aunque a un volumen muy bajo.

Uno de los feriantes resume así su postura: “Que nos mandéis bajar un poquito la música, vale, pero cortarla… Venimos a una fiesta, no estamos en ningún funeral”, reconocía Víctor Pardo, dueño de The King, otro veterano de estas fiestas patronales tras dos décadas participando de ellas.

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