Este moañés con cuatro décadas de experiencia en la batea se hizo por primera vez con el galardón de San Cipriano de Aldán
El mejillón forma parte de la vida de Jorge Vidal desde hace cuatro décadas y este año esa dedicación ha recibido un reconocimiento especial. El patrón de un barco de la empresa canguesa Marina Salvaje, dedicada al cultivo del mejillón, se ha proclamado ganador del premio Don Mexilón de San Cipriano de Aldán 2026, un galardón que pone en valor la calidad del producto de las bateas de la ría.
Para Jorge, la clave está en conseguir un mejillón equilibrado, tanto por el tamaño de la concha como por la cantidad y calidad de la vianda. “Es un mejillón equilibrado porque si es muy grande o muy pequeño en el mercado no tiene cabida”, explica el galardonado. También destaca la textura y el rendimiento de las piezas como algunos de los aspectos que, a su juicio, hacen que el producto premiado destaque. No es la primera vez que participa en este tipo de concursos, aunque sí la primera ocasión en la que consigue llevarse el reconocimiento: “Es un orgullo trabajar bien el mejillón y que te valoren la calidad”
Su trayectoria está estrechamente ligada al mar y a una actividad que conoce desde hace 40 años. Jorge asegura que todos los participantes presentaron “muy buena calidad” y considera que este tipo de iniciativas sirven también para reivindicar el trabajo de quienes están detrás de cada cosecha. “Debería de haber más concursos para que la gente valore el producto”, señala, al tiempo que reclama que estos reconocimientos tengan mayor proyección, especialmente fuera de Galicia, “para que se reconozca que el gallego es el mejor”.
NUEVO CAPÍTULO
El premio llega, además, en un momento en el que el sector atraviesa una etapa complicada. Jorge recuerda que los productores han pasado “tiempos malos” y que actualmente la situación se está recuperando poco a poco, aunque persisten dificultades como el calentamiento del agua y la caída del mejillón de las cuerdas. Pese a ello, asegura que hay producto y que también se está vendiendo mucho, aunque mira ya hacia los próximos meses con cierta cautela ante la posibilidad de que pueda escasear de cara a las Navidades.
Natural de Moaña y diario en el muelle de A Mosqueira, Jorge reconoce que el reconocimiento de San Cipriano añade un nuevo capítulo a esos 40 años de trabajo, con el sabor especial de haber visto premiado un producto al que ha dedicado buena parte de su vida.

