El Camiño do Montiño ahora cubierto por cemento.

Los vecinos del Camiño do Montiño reclaman recuperar las antiguas escaleras ante la elevada pendiente y el riesgo por el paso de coches

Los vecinos del Camiño do Montiño, en la parroquia de Aldán, en Cangas, vuelven a mostrar su preocupación por la situación de la histórica escalinata que conecta la parroquia con Vilariño. Más de un año y medio después de que los peldaños quedasen cubiertos por cemento, tierra y grava, la actuación que el gobierno local presentó entonces como provisional y vinculada a la construcción de una vivienda en la zona alta continúa sin revertirse.

Ya en su momento, los propios residentes mostraron su inquietud cuando comprobaron que estaban siendo cubiertos por tierra y cemento. En ese momento, en febrero de 2025, la alcaldesa de Cangas, Araceli Gestido, aseguró a este medio que la cobertura tenía carácter “removible” y que esa había sido precisamente la condición impuesta a la persona que estaba ejecutando los trabajos. También se comprometió entonces a enviar a un inspector para comprobar la actuación. Estas palabras deron tranquilidad a sus usuarios, aguardando a que todo volviese a la normalidad en unos meses.

Ese momento todavía no ha llegado y, ahora, los residentes reclaman que aquella solución temporal deje de prolongarse y que se recupere el paso original después de tanto tiempo y de algunos “sustos”. “Es una barbaridad, cualquier día va a pasar algo», advierten, sobre un hormigonado que califican de “aberración”.

La preocupación no se limita a la recuperación de la escalinata: la presencia de vehículos en un vial estrecho está generando temor entre los vecinos a la hora de utilizarlo a pie, especialmente entre las personas de mayor edad que viven en la zona. El Camiño do Montiño es una pequeña vía con una pendiente del 20 por ciento con tránsito que une Vilariño con el núcleo de Aldán y que, antes de la actuación, conservaba sus antiguos peldaños de piedra visibles y centenarios. A lo largo de este tiempo los afectados afirman haber registrado numerosas quejas en el Concello de Cangas pero no han obtenido respuesta a ninguna de ellas y las escalinatas continúan sepultadas por el cemento.

VALOR HISTÓRICO

Los vecinos reivindican además el valor histórico y sentimental de estas escaleras, que consideran parte del patrimonio cotidiano de Aldán. Según explican, fueron construidas hace décadas por los propios residentes, algunos de ellos canteros de profesión, para facilitar la comunicación entre Aldán y Vilariño, especialmente para las personas de mayor edad, por lo que su desaparición bajo una capa de cemento supone mucho más que una modificación de un camino. Ya denunciaban que la intervención había cambiado en cuestión de horas la fisonomía de una escalinata que calificaban de milenaria.

Desde la asociación de vecinos de Espiñeira-San Cibrán aseguran que desde el Concello les trasladan que una vez finalice el plazo del permiso de obra se requerirá la retirada de este cemento para recuperar las escalinata.

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