El cangués Carlos Hermelo durante su intervención en el acto ante decenas de vecinos.

La Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes impulsó este acto para reivindicar los orígenes y la identidad del municipio

Cangas ha rendido homenaje este lunes a su historia y a su identidad marinera con la celebración, por primera vez en la villa, de un acto promovido por la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes. La cita tuvo lugar en los jardines de Benigno Soage, conocidos como la Alameda Vella, y reunió a representantes de toda la corporación municipal y a numerosos vecinos que no quisieron perderse este reconocimiento a quienes, generación tras generación, han construido con su trabajo y esfuerzo la historia marinera de Cangas.

En esta primera edición, el homenaje tuvo como protagonista a Carlos Hermelo García, cuya trayectoria fue presentada como representación de la de tantos hombres y mujeres que dedicaron su vida al mundo del mar. La elección de una persona concreta responde precisamente a la voluntad de hacer extensivo el reconocimiento a todo un colectivo y, especialmente, a aquellas personas anónimas cuyo sacrificio y compromiso han sido fundamentales para mantener viva esta tradición.

Hermelo con Ángel Lorenzo, de la Cofradía de la Misericordia tras la entrega de la placa de recuerdo.

Durante su intervención, Carlos Hermelo, con un discurso emotivo transmitido desde la experiencia y una tranquilidad atronadora, puso el foco en el papel desempeñado por las mujeres de los marineros, destacando su importancia en la educación de los hijos y en el cuidado del hogar mientras sus maridos desarrollaban su actividad en el mar. Un reconocimiento a una labor muchas veces silenciosa y que forma parte inseparable de la historia de las familias marineras de Cangas.

Hermelo reconoció además la particular paradoja de su propia trayectoria: no le gustaba el mar, intentó quedarse en tierra trabajando en el antiguos astillero vigués Hijos de J. Barreras, pero la realidad es que la pesca terminó convirtiéndose en su vida. Una frase que resume el vínculo profundo entre quienes han hecho del trabajo en el mar una forma de vida y una identidad que ha pasado de generación en generación.

El acto incorporó también distintas expresiones de la cultura local, con la participación de la Asociación Cultural María Soliño de Cangas y del poeta cangués Amable Santos, combinando el homenaje a la gente del mar con la música, la palabra y las tradiciones propias de la villa. La presencia de representantes de todos los grupos de la corporación y de numerosos ciudadanos quiso poner de manifiesto el carácter colectivo de una iniciativa que trasciende el reconocimiento individual.

Con esta primera edición, la Cofradía pretende convertir el homenaje en una cita con continuidad y contribuir a preservar la memoria de una Cangas cuyo desarrollo económico, social y cultural no puede entenderse sin su relación con el mar. Un homenaje a Carlos Hermelo, pero también a toda una comunidad marinera y a quienes, desde el anonimato, hicieron posible que esa historia llegase hasta hoy.

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