Concelleiros del gobierno local votando a favor del presupuesto en el pleno de ayer.

El pleno ordinario celebrado ayer dio el visto bueno de forma inicial a unos presupuestos que “hipotecan” por “capricho” al concello durante una década, según PP y PSdeG

Conforme a lo previsto, el gobierno local de Moaña aprobó ayer inicialmente los presupuestos para este 2026 con los votos a favor del BNG ante una oposición muy crítica que rechazó con dureza las cuentas que propusieron los nacionalistas en un pleno en el que no hubo mociones de los grupos, salvo una del PSdeG “en defensa da paz e do dereito internacional”. De esta manera, el municipio se convierte en el primero de la comarca de O Morrazo en sacar adelante unas cuentas para el presente ejercicio ya que Cangas ha anunciado que ni siquiera va a intentarlo y Bueu, tras haber aprobado un documento económico de transición a finales de 2025, todavía no ha cumplido promesa de actualizar las cuentas para esta anualidad.

La oposición, ayer, votando en contra de los presupuestos.

El presupuesto de Moaña que ayer dio el primer paso para su futura aprobación definitiva cuenta con una cuantía económica global que asciende a 15.072.838,44 euros, lo que supone un incremento del 6,30 por ciento respeto a las cuentas de 2025. Un ascenso económico que, a su vez, implica un aumento del número de servicios públicos, fundamentalmente en políticas sociales, y también el de inversiones en todas las parroquias. Esto es lo que defendió ayer en el pleno la portavoz del grupo municipal del BNG, María Ortega. “Representa el modelo de Concello que queremos para Moaña», afirmó, mientras que los partidos de la oposición, PP y PSdeG, coincidieron en reprochar al gobierno local que quiera “hipotecar” a los vecinos durante una década por un “capricho», en referencia al crédito por valor de 7,4 millones de euros que el Concello pedirá al banco para construir el auditorio, el archivo y las viviendas sociales en Sisalde. “Aun están a tiempo de no hacerlo”, retó el portavoz del grupo popular, Alfonso Piñeiro, al ejecutivo local, quien también recriminó el exceso de gasto corriente “sin control” y definió las cuentas como “un presupuesto sin garantías” y “sin informes clave”.

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