«Los perros no estaban abandonados», afirma la familia del propietario de los 22 perros decomisados por el Seprona y trasladados a la Protectora de Animales do Morrazo como centro autorizado por el Concello de Moaña. Su dueño se encuentra hospitalizado desde que el pasado 11 de febrero un talud en Xalde lo dejase sepultado por una pierna, motivo por el cual este domingo no lo pudieron localizar en su casa, próxima al galpón en el que se encontraban los animales. Durante este tiempo, explican las mismas fuentes, ante la imposibilidad de que el dueño pudiese encargarse de ellos los canes han estado atendidos por otro familiar próximo y por un amigo. “No es cierto que estuviesen esqueléticos, comían todos los días y tenían las instalaciones limpias”, afirman.

En cuanto al resto de acusaciones vertidas públicamente, señalan que “siendo cierto que no estaban legalizados porque ya no participaban en la caza y que algunos de ellos padecían sarna, la realidad es que estaban siendo tratados y tomaban la medicación que les había sido suministrada para ello y ya estaban recuperando el pelo”. Niegan que estuviese activo el sistema de aspersión para evitar que ladrasen, “estaba instalado desde hace muchos años porque anteriormente era legal, pero ya no se utilizaba”. Tampoco sostienen el argumento de que había perras recién paridas ni cachorros muertos. “Eso no es verdad”, reiteran.
Para la familia, que todavía lucha contra las consecuencias que tuvo el desprendimiento sobre la salud de la víctima, esta operación policial sobre los animales ha sido un nuevo mazazo que califican de “injusto” y “desproporcionado”.

