Sobresalto ayer en el barrio de O Real de Moaña ante la presencia de una columna de humo en la casa okupa de Méndez Núñez. La alarma saltó pocos minutos antes de las tres de la tarde y fueron los vecinos los que llamaron a los servicios de emergencia. En pocos minutos, Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil y Bomberos del Morrazo se personaron en la vivienda para tratar de poner freno a un fuego que, de propagarse, podría devorar con rapidez toda la vivienda, ya que la mayor parte de ella es de madera, y afectar al resto de inmuebles anexos. Al mismo tiempo, decenas de vecinos se agolparon en las inmediaciones preocupados por lo que pudiera ocurrir y alertados por el despliegue.

Solo los Bomberos pudieron acceder al interior de la casa, cuyos moradores permanecían dentro y no la abandonaron en ningún momento. Tan solo se comunicaban a través de uno de los cristales rotos de la primera planta con los agentes y con amistades. Según fuentes de la Guardia Civil, estaban preparando la comida en una barbacoa instalada en la planta baja y el fuego se descontroló provocando un intenso humo visible desde las viviendas y calles del entorno. Rápidamente fue apagado y el riesgo terminó, pero no la indignación del vecindario por lo que puediera haber ocurrido y por lo que pueda suceder. “Esto era previsible”, comentaban.
Testigo del despliegue y del malestar general por la inseguridad que esta okupación ha traido al barrio se encontraba la familia propietaria de la vivienda. Su dueña, María, visiblemente afectada pedía justicia para recuperar cuanto antes su casa. “Es lamentable, dónde vamos a parar así”, manifestaba entre lágrimas
