La estación meteorológica en uno de los extremos de la Alameda.

Vecinos que participaron en su construcción en la década de los 90 reclaman su restauración para salvaguardar un símbolo de Cangas

Es uno de los emblemas de Cangas, único en España. Pocos son los que no guardan en su álbum fotográfico una imagen junto a la estación meteorológica que preside la entrada a la Alameda, sin embargo el paso del tiempo y la falta de mantenimiento están matándola. Solo basta con echar un vistazo para comprobar el óxido que rebosa por sus ventilaciones, el desgaste de las planchas de hierro fundido visiblemente despegadas y el verdín a lo largo de todo su perímetro. Sin pasar por alto que no todos los relojes marcan la hora correcta. 

No es una buena carta de presentación del municipio, pero a quien más duele el estado de este conocido reloj es a sus vecinos y a sus creadores, como Antonio Iglesias, un vecino de 76 años. Su profesión le permitió ser el soldador de esta estación en 1991, cuando pueblo y Concello decidieron crear una réplica del anterior, levantado en el año 1907 a iniciativa de un comandante de la marina de la época para proporcionar una predicción meteorológica al sector del mar en un momento en el que se estaban produciendo numerosos naufragios. Se construyó en zinc gracias a las donaciones de empresas, marineros e instituciones para sufragar las 2.800 pesetas que costaba, pero tras casi un siglo se retiró para colocar otra más actual, más moderna y completa. El Concello en aquel momento, encabezado por Mariano Abalo al frente de la gestora, logró reunir a un grupo de hombres, entre ellos Antonio, que de forma totalmente desinteresada aportaron su trabajo durante dos meses y medio con la única satisfacción de salvar lo que consideraban uno de los símbolos de Cangas, junto con la Casa da Bola. «Teníamos muy claro que la filosofía de la gestora era recuperarlo y en aquel momento la colaboración fue total», recordaba Abalo, quien cree que “el actual gobierno va en sentido contrario”.

Ante las reiteradas quejas, el gobierno local afirmó a Iglesias que en el presupuesto de las obras de Eduardo Vicenti y Montero Ríos estaba incluida la restauración de este reloj, pero lo cierto que los trabajos se inauguraron sin haberlo tocado. “Es una pena”, valora, augurando que quizá la intención del actual ejecutivo sea dejar que muera para acabar retirándolo definitivamente. “No solo me están engañando a mi, están engañando a los cangueses”, sentencia. Al cierre de esta edición y, pese a solicitarlo, el Concello todavía no había aclarado a Atlántico si tiene intención de actuar en esta estación.

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