Abanca, propietaria de las parcelas de Massó, ha decidido perimetrar todo el entorno de la Lagoa de Massó o de A Congorza como medida de prevención. El Concello alertó a la entidad financiera de la presencia de menores en la zona y recomendó, como mínimo, la instalación carteles advirtiendo del riesgo y de las consecuencias que podría tener el acceso descontrolado a la zona. Sin embargo, la decisión ha sido instalar una valla metálica que ha sorprendido a los numerosos vecinos que utilizan la fachada litoral aprovechando la salida del sol.
Esta laguna ha sido escenario de varios focos de grive aviar y botulismo.

