El hombre quedó atrapado por una pierna y tuvo que ser trasladado en ambulancia a un centro hospitalario. La vivienda, sin embargo, quedó completamente destruida
El desprendimiento repentino de un talud esta mañana de la autovía del Morrazo (AG-46) de unos 20 metros en la zona de Xalde, en Moaña, será algo que nunca olvidará Lucas Cabaleiro. Es el propietario de la vivienda que quedó sepultada bajo las toneladas de tierra que se deslizaron desde la carretera, un inmueble en el que había vivido su abuelo ya fallecido y al que ahora, con ilusión, este moañés trataba de restaurar para darle una nueva vida. Precisamente, ayer se encontraba en compañía de un amigo de 63 años que, aprovechando su experiencia en la construcción, se había acercado hasta la parcela para aconsejar a Cabaleiro sobre cómo debía de seguir con los trabajos. La mala suerte quiso que en ese momento el talud se viniese abajo arrastrando toda la casa y dejando al sexagenario atrapado por una pierna.


Lucas, con ayuda de un vecino que escuchó el estruendo, trataron de rescatar al herido, que fue evacuado en ambulancia a un centro hospitalario con daños en principio de carácter leve. “Nos hemos salvado de milagro, fue un susto terrible”, clamaba Lucas Cabaleiro mientras observaba todavía en estado de shock cómo su casa había sido arrastrada “diez metros o más” y había desaparecido. Quienes no pudieron huir a tiempo fueron su perrito y uno de sus gatitos.
CORTADO POR «PRECAUCIÓN» UN CARRIL DE LA AUTOVÍA HACIA RANDE

Nada más ser informada de lo ocurrido por el personal de conservación de carreteras, la Conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María Martínez Allegue, se trasladó desde Santiago hasta Xalde, donde ya se encontraba la alcaldesa, Leticia Santos, para conocer de primera mano la magnitud del suceso. Tras ser informada por los técnicos que habían estado inspeccionando la zona, y desear “una pronta recuperación al herido”, la mandataria autonómica lanzó un mensaje de “tranquilidad” a los usuarios del vial y anunció que “por precaución” se había procedido a cortar uno de los carriles de la autovía en dirección a Rande. Este desvío de la circulación afecta a la incorporación a la autovía desde el vial que procede de Cangas.
Leticia Santos reconoció que este no era un punto conflictivo y que tampoco tenía aviso de que fuese una zona de escorrentías como sí ocurre en otros lugares próximos a la autovía. “Cayó de repente, no avisó, fue un colapso repentino y no dio tiempo a nada”, describió en palabras del propietario.
LAS FUERTES Y CONTINUAS LLUVIAS, LA CAUSA
Aunque los técnicos permanecieron durante toda la jornada de ayer en la zona inspeccionando el terreno, Martínez Allegue manifestó que la causa del desprendimiento se debió a las “continuas” y “fuertes” derivadas de los temporales que están azotando Galicia y, concretamente, la comarca de O Morrazo.
El terreno acumuló tanta agua que colapsó y se desprendió de golpe, sin dar ningún aviso. “Aquí baja mucha agua siempre, pero baja de todos lados”, explicaba a los representantes políticos y técnicos el vecino afectado. Precisamente, estos últimos argumentaba que podría deberse a “agua que no estaba controlada ni identificada» la que provocó que se viniera abajo de manera repentina”.
Sobre a la reforestación que la Xunta está llevando a cabo en los márgenes de la AG-46, se descarta que pueda tener relación con lo ocurrido.
CONSTRUCCIÓN
Sobre si la vivienda podrá volver a levantarse en el mismo lugar y sobre si esta zona podrá considerarse segura para poder ser habitada, Martínez Allegue emplazó su respuesta a la necesidad de poder estudiar “caso a caso” o qué medidas habría que adoptar, algo que en este momento “no se puede determinar”.

