Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron Cangas, Moaña y Bueu para saludar a los niños de O Morrazo que les aguardaban expectantes antes de poder compartir confidencias con ellos en la recepción real
El cielo encapotado y la suave lluvia que comenzó a caer a primerísima hora de la tarde no lograron, afortunadamente, ‘chafar’ la visita de los Reyes Magos de Oriente a los niños de la comarca de O Morrazo. Como manda la tradición, aunque sin perder de vista el cielo, Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron las principales calles de Cangas, Moaña y Bueu para repartir ilusión y magia a los más pequeños que desde muy pronto aguardaban a lo largo de su recorrido para verles de cerca y, de paso, poder coger algunos de los caramelos que sus pajes y ayudantes lanzan para agasajar a las familias que salen a recibirles.



El de Bueu fue el primer concello pisaron sus Majestades para recibir a los niños. Fue a las 11:00 de la mañana en la carpa de As Lagoas para por la tarde discurrir por las principales calles de los tres Concellos. A las 18:00 horas la comitiva de Moaña partió del muelle de A Mosqueira para continuar por José Costa Alonso, Concepción Arenal, Curros Enríquez hasta llegar al edificio consistorial donde sentados en sus tronos conversaron con los pequeños para ultimar sus deseos antes de entrar en los hogares en la noche más mágica del año. El decorado de la cabalgata moañesa estuvo inspirada en las princesas de Frozen y las aventuras de Ladybug, aunque se acompañó con diversos motivos infantiles y la música y el ritmo de la Escuela de Baile Sabor, además de la batucada de los de Matamá ‘Lenha Verde’ y las creaciones de Brainrots de Barafunda. Contra las bajas temperaturas, chocolate caliente a precios populares para despedir la jornada de la mano de las voluntarias de la Protectora de Animales do Morrazo.







En Cangas, el secretismo sobre la temática de las carrozas se mantuvo hasta el último segundo con la salida de la Cabalgata desde la calle Alexandre Cribeiro para avanzar por la avenida de Bueu, Beiramar y Avenida de Castelao. Un recorrido en el que se repartieron 1.000 kilos de caramelos gracias a la donación de las empresas Wofco, Supermercados Froiz y Grupo Vegalsa, a través dos supermercados Familia e Eroski, que se sumaron aos aportados polo concello.

La Recepción Real se realizó frente al Concello, donde decenas de niñas y niños llenaron de espíritu navideño el corazón cangués, que estuvo cortado al tráfico para garantizar la seguridad de todos sus asistentes y, como no, de Melchor, Gaspar y Baltasar.

