Los cuatro amigos ayer señalando el lugar en el que estaba una de las maquetas.

Eran dos barcos de madera en miniatura que habían cedido al Club las familias de dos socios fallecidos y que estaban en la cafetería del Centro Social hasta su cierre en diciembre

Los jubilados de Cangas no daban crédito ayer a lo que veían. Nada más entrar a la cafetería del Centro Social de Cangas se percataron de dos ausencias muy importantes, no por su valor económico pero sí sentimental: las maquetas de dos barcos elaboradas de madera por dos socios cuya familia, al fallecer estos, los donaron al Club en su recuerdo. Tenían un sitio privilegiado en el local, una estaba colocada sobre una estantería detrás de la barra y la otra sobre un soporte colgado de una de las columnas principales del establecimiento. 

Justo antes del cierre forzado de la cafetería a causa de una inspección laboral a la empresa concesionaria que regentaba el local a finales de año, las maquetas estaban en su lugar. Ayer, apenas 24 horas después de su reapertura por parte del Concello para permitir que tengan un lugar en el que seguir reuniéndose detectaron que ya no estaban. Que habían desaparecido misteriosamente. Por lógica, sospechan que pudo ser la propietaria de la empresa que regentaba el negocio la que se las ha llevado “porque ella era la única que tenía las llaves”, comentaban Heriberto Costas y Pepe Brum con el resto de compañeros, alterados todos por la apropiación de las piezas pero también por la falta del servicio de cafetería. “No tenemos ni para tomar un café, miramos la posibilidad de instalar una máquina pero nos obligan a mantenerla un mínimo de tres años”, expresaba Heriberto.

La alcaldesa, Araceli Gestido, asegura que la única opción para retomar la posibilidad de consumir en el interior como ocurría hasta diciembre de 2025 es a través de la licitación del servicio, algo que no es inmediato y que require un proceso administrativo con unos tiempos marcados. Hacerlo de otra forma sería “totalmente ilícito”, advierte la regidora, que compromete a que “cuando se pueda por la carga de trabajo del Concello se procederá a hacer la concesión”.

Mientras tanto, Gestido recuerda que la sala se ha abierto para que puedan seguir haciendo uso de ella como antes como habían solicitado. Si bien es cierto que sin cafetería la afluencia es muy escasa, o prácticamente nula. Ayer por la mañana apenas había cuatro jubilados, los mismos que echaron en falta las maquetas, y por la tarde nadie.

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