El hombre está acusado de un presunto delito contra el patrimonio histórico al tratarse de un elemento patrimonial considerado BIC
El de la parroquia canguesa de O Hío es el cruceiro más importante de Galicia, tanto por su valor patrimonial como también por su autoría, ya que es una de las mejores obras del maestro Cerviño que data del 1.872. Sin embargo, el pasado 15 de julio este Bien de Interés Cultural (BIC) fue víctima de la acción humana. Lo que se consideró desde el inicio como un acto de vandalismo provocó la rotura de una de las figuras de su base, concretamente de la imagen del Adán, que quedó partida en cuatro sobre la superficie de piedra que sujeta el cruceiro. Las declaraciones de los testigos y el grave perjuicio ocasionado llevó a la Policía Local y a la Guardia Civil a abrir una investigación para tratar de dar con sus responsables. Un camino que ya ha dado sus resultados.

La patrulla de PACPRONA (Patrulla de la Comandancia de SEPRONA) ha identificado a un vecino de Vigo de 48 años al que investiga por un presunto delito contra el patrimonio histórico ya que la catalogación como BIC le otorga una protección especial a esta talla y la considera parte del patrimonio histórico.
Personados los agentes en el lugar observaron que al cruceiro le faltaba una figura en su lado derecho, también apreciaron que había diferentes impactos en la base de la estructura y rozaduras en las piedras que lo componen. A esto se sumó que el informe elaborado por la Policía Local recopilaba datos y testimonios que verificaban que un vehículo había tenido un accidente la noche anterior, afectando no solo a la escultura sino también a una vivienda próxima. Conscientes de la extraña fuga del coche pero todavía no del daño al cruceiro, los vecinos presentes en el lugar lograron coger la matrícula del vehículo, permitiendo así dar rápidamente con el propietaro del coche.
La propia alcaldesa, Araceli Gestido, reproducía a Atlántico solo unas horas después de este acto vandálico las declaraciones de unos testigos que decían haber visto a varias personas salir de un local de ocio cercano y después dirigirse con el coche hasta la zona de la escultura y, repentinamente, “marcharon a toda presa que ata dieron un golpe contra a esquina de una casa». Fue con la llegada del día cuando se percataron del daño que tenía el cruceiro, pudiendo asociarlo a lo ocurrido horas antes.
“El cruceiro es nuestro símbolo”
Los vecinos de O Hío muestran su indignación con este vandalismo y con sus autores. José Otero, testigo de los hechos y vecino nativo de la zona, reivindica el cruceiro como “símbolo de la parroquia y nos dolió en el alma”. Aguardan que le caiga todo el peso de la ley por el daño causado.
Y es que, según fuentes de la investigación, este vigués, de confirmarse que participó en los hechos, y resultar condenado por este delito contra el patrimonio histórico se podría enfrentar a una pena de prisión de seis meses a tres años o multa de doce a veinticuatro meses.
El varón reconoció en su momento ser el responsable de los desperfectos, aunque justificó que de manera involuntaria. Junto a él había una mujer de 56 años, también de Vigo, que no habría intervenido en esta acción. Hay quien asegura que les acompañaba otro varón.