La mancha de hidrocarburo en el lavadero de A Regueira.

Tramita denuncia al comprobar, utilizando un fluorescente, que las aguas pluviales de la obra acababan en el lavadero inundado

Los continuos temporales vividos este invierno dejaron su huella en el lavadero de A Regueira, en Cangas, inundado desde hace semanas y con un vertido de por medio de hidrocarburos. El Concello en un primer momento apuntó a que la causa podrán ser las obras que la Diputación está acometiendo en el vial situado justo por encima del pilón para la construcción del primer tramo de la senda peatonal que conecta A Magdalena con la parroquia de Aldán. La administración provincial lo negó alegando que la empresa encargada de los trabajos, coincidiendo con la alerta roja del 27 de enero, había procedido a cerrar de forma inmediata la nueva canalización para evitar que el agua acabase en el lavadero. Apuntaron que el origen de la inundación estaría, por lo tanto, en el sistema de desagüe del lavadero, bien por un fallo o bien porque resulte insuficiente para absorber el agua natural de la zona.

Sin embargo, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil afirma ahora que el vertido sí fue provocado por las obras de la EP-1002, que atascó el lavadero y, por rebose, el agua llegó a la carretera PO-551. Tras tener conocimiento, describen en el tiempo desde el departamento de la Guarda Civil, agentes se pusieron en contacto con personal de la empresa que realiza dicha obra y se acordó que el encargado se pondría en contacto con al Concello para ayudar a paliar los daños causados y proceder a la restitución del lugar entre Concello y empresa. Sin embargo, el día 9 de febrero de 2026, tras contactar Seprona con el Concello confirmó que la constructora no se había dirigido a la administración local ni había procedido a la limpieza. Así, continúan, dos días después el Seprona comprueba que la fuente y el lavadero continúan anegados, con una cantidad importante de lodos en el fondo y dos mangueras extrayendo agua para la canalización de pluviales.

En vista de esta situación, se desplazan a la obra para identificar el punto de origen del vertido de tierras y detectan en un tramo del vial en obras un acopio de tierras vegetales de gran volumen. En dicho punto se observa una tubería plástica de la que emana caudal de aguas pluviales. El curso del agua se dirige ladera abajo hacia el lugar en el que se encuentra el lavadero.

Para verificar que el vertido procede de dicho punto, se utiliza un trazador fluorescente. Se vierte a la salida del tubo de aguas pluviales y minutos después dicho trazador puede observarse en el lavadero. El Seprona ha tramitado denuncia por este hecho.

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