Los vecinos del edificio número 4 de la calle Noria de Cangas muestran las consecuencias de la inundación por fecales de su garaje durante más de mes y medio. Ayer, con unas bombas de mayor potencia, lograron que el agua descendiera notablemente revelando visibles filtraciones que demostrarían que el origen está en la red municipal. Aun así, todavía queda en torno a una cuarta de sedimentos y agua que dificultan su vaciado total. «El olor todavía es más fuerte que antes», describe una vecina del edificio.
Una vecina mostrando cómo estaban ayer las escaleras y el ascenso de acceso al garaje. 