La asociación convierte su tradicional calendario en un homenaje a las familias, amistades y personas que sostienen a quienes atraviesan un cáncer de mama, reivindicando el valor de estar ahí “pase o o que pase”
Hay acompañamientos que no aparecen en un informe médico, pero que forman parte esencial de cualquier proceso de enfermedad. Están en una comida preparada cuando faltan las fuerzas, en un paseo, en una conversación o, simplemente, en permanecer al lado de alguien cuando no hace falta decir nada. Esa red de apoyo es la protagonista del mensaje que Adicam quiere trasladar con su calendario de 2027, del que se han imprimido más de 800 copias que ya están disponibles con un donativo de 5 euros. La recaudación se destinará a financiar programas de apoyo, prevención y acompañamiento a las pacientes de la comarca

La asociación de pacientes recuerda que las mujeres que aparecen en esta nueva edición han pasado por un cáncer de mama y han estado acompañadas por Adicam durante su proceso. Pero el calendario quiere mirar también hacia quienes estuvieron a su lado. Familias, parejas, amistades y esa “familia escogida” que permanece cuando llegan los días difíciles y que celebra cada pequeña victoria, cada paso adelante y cada motivo para sonreír.
Bajo el lema “Conta comigo”, Adicam reivindica precisamente ese compromiso cotidiano. Porque una asociación puede escuchar, acompañar y sostener, pero no puede sustituir el cariño, los cuidados y la presencia de las personas que forman parte de la vida de cada paciente. “Conta comigo para o que necesites. Eu sempre vou estar aquí” es la frase que resume ese vínculo que, en muchas ocasiones, se convierte en uno de los pilares fundamentales para afrontar el camino.
El calendario también pone en valor una realidad menos visible: no siempre resulta sencillo compartir con los seres queridos todo lo que se siente durante una enfermedad. El dolor físico y emocional, el miedo o incluso la culpa por pensar que el propio estado puede afectar a quienes están alrededor hacen que, en determinados momentos, sean los profesionales de la oncología quienes se conviertan en el espacio para expresar aquello que cuesta trasladar a la familia. Pero al regresar a casa, esa red vuelve a estar presente.
Doce mujeres y muchas historias detrás
La edición de 2027 cuenta con doce mujeres que han decidido compartir sus historias y abrir una parte de sus vidas para hacer posible el proyecto: Teresa Blanco, Carmela Santos Piñeiro, Ana Cancelas Currás, María José A. S., Carolina Iñárrea Macías, Paz González Torres, María del Carmen Longueira Rodríguez, Amalia Ríos Cruz, Noly Lado Santos, Sonsoles Arbones Arteta, Laura Raquel Díaz Raggio y María Cuellas Pereira.
Tras ellas aparecen también sus familias, hijos, parejas, amistades y todas aquellas personas que las acompañaron durante el proceso. Adicam quiere extender el agradecimiento a esa red invisible que, día tras día, ayuda a sostener a quienes atraviesan una enfermedad y que también comparte los momentos difíciles y las pequeñas celebraciones.
La iniciativa ha contado además con la colaboración de las fotógrafas Gretta Fernández y María Luz Gorosito, que se incorporaron al proyecto por recomendación y asumieron la sesión con “ilusión y generosidad”. El resultado nació de una jornada de trabajo en la playa de Areamilla, donde, según explica la asociación, fotógrafas y modelos consiguieron encajar el proyecto hasta convertirlo en una experiencia compartida.
Pero el calendario no sería posible sin quienes continúan respaldando a Adicam. La asociación agradece la colaboración de las entidades que año tras año confían en su trabajo y contribuyen a que pueda mantener su actividad.
Así, el calendario de 2027 se presenta no solo como una publicación, sino como un reconocimiento a todas esas personas que cuidan, acompañan, escuchan y permanecen. A quienes quizá nunca aparecen en las fotografías ni en los informes, pero están presentes en cada paso del camino.
Porque detrás de cada historia hay muchas otras personas. Y, en ocasiones, una de las frases más importantes que alguien puede escuchar durante un proceso difícil es también la más sencilla: “Cuenta conmigo”.

