Los técnicos del entre provincial apuntan a un fallo en el sistema de desagüe del lavadero o que la canalización sea insuficiente para absorber el agua
La Diputación de Pontevedra desmiente las acusaciones de responsabilidad en las últimas inundaciones en el lavadero de A Regueira, en Cangas, a consecuencia de las obras de mejora de la movilidad peatonal que se están realizando en la EP-1002 que une A Magdalena con la parroquia de Aldán.
Tal como observan los técnicos del servicio de Infraestructuras de la Diputación, el origen de estos nuevos episodios tendrían que ver con el anterior sistema de desagüe del lavadero. En el marco de estos trabajos se diseñó una nueva canalización para solucionar las inundaciones históricas que afectan tanto el inicio de esta infraestructura como la PO-551, propiedad de la Xunta. La solución técnica se consensuó con la Agencia Galega de Infraestruturas y, cuando se detectó que el lavadero se volvía a inundar coincidiendo con la alerta roja de la AEMET de 27 de enero , por precaución se cerró inmediatamente la nueva canalización. Desde ese mismo día, el agua vuelve a transcurrir por el camino antiguo, exactamente igual que antes de comenzar las obras.
De este modo, al tener cerrada la nueva canalización desde hace dos semanas, el hecho de que el lavadero siga inundado a día de hoy demuestra que el problema no viene derivado de las obras acometidas en la EP-1002. Tal como señala el personal técnico del servicio de Infraestructuras de la Diputación, su origen estaría, por lo tanto, en el sistema de desaugue del lavadero, bien porque falle o bien porque sea insuficiente para absorber el agua natural de la zona.
Las obras acometidas por la institución provincial, por valor de más de un millón de euros y financiadas a través de un convenio de colaboración entre la Diputación (que asume el 80% del coste de la actuación) y el Concello de Cangas (que asume el 20% restante), mejorarán las condiciones de seguridad y movilidad para peones y vehículos en un tramo de 1.850 metros de esta carretera. La grandes riesgos, consistirán en la construcción de una senda peatonal y de zonas de convivencia y en la mejora de los servicios afectados.

