Las madamas, ayer, en un momento del baile en el interior de la iglesia de San Cibrán de Aldán.

La lluvia impidió la salida de la procesión y la Danza en el atrio de la iglesia y la Alameda de Aldán. Aunque algo deslucido, la tradición ya recoge bailar en el interir del templo

El tiempo deslució los actos en homenaje al patrón de la parroquia de Aldán, en Cangas, y, particularmente el más conocido, la tradicional Danza ancestral que se remonta al menos al siglo XVII y en la que los danzantes (galanes y damas) atraen todas las miradas mientras bailan al son de gaita y tamboril.

Un galán y una madama durante el baile.

La historia dice que la celebración incluye una misa y una procesión antes del baile ritual en el atrio de la iglesia y la alameda, donde se pide permiso al santo para bailar. Sin embargo ayer no pudo ser. La lluvia y el viento impidieron la salida al exterior y hubo que hacer hueco en el interior del templo. “El caso es que se siga bailando y que no pare la tradición porque es algo singular de nuestra parroquia”, decía el secretario de la Asociación Cultural San Sebastián, Luis Martínez. “Si el tiempo no acompaña esta año, ya lo hará el que viene”, refirió con actitud positiva.

Y es que no hay nada más ilusionante que la Danza de Aldán continúe teniendo futuro. Hay cantera, aunque es el género femenino el que más se anima. Este año hubo dos nuevas incorporaciones como madamas, una oportunidad que “muchas esperan años esperando», reconocía Martínez para invitar a los hombres a dar el paso de enfundarse en el traje tradicional. Los galanes deben duplicar a las damas y alcanzar ese equilibrio no resulta fácil. Desde la Asociación no deja de intentarse.

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